El espectro TOC se caracteriza por pensamiento recurrente cuyo contenido es mágico o ilógico. Este pensamiento suele ser acompañado por acciones que lo obedecen, llegando a organizarse en forma de rituales. Debido a que el pensamiento se impone, el nivel de estrés o ansiedad aumenta, haciendo que su conducta sea cada vez más refleja o compulsiva. Es decir, que la falta de control del pensamiento genera acciones involuntarias. La persona que sufre de TOC observa cómo un pensamiento mágico lo tortura hasta que la acción sea ejecutada. Sabe que es irracional pero se le impone y no lo puede evitar. El desafío con esta población consiste en conducir a alguien que se reconoce irracional y que se le explique lo que se le explique, su conducta seguirá siendo inevitable. Esto convierte al espectro TOC en una de las poblaciones más difíciles de abordar terapéuticamente.

Las escuelas clásicas tienen un elevado grado de fracaso con este espectro. Generalmente son combinadas con tratamientos medicamentosos. El resultado más observado en la clínica son los típicos tratamientos extensos con periódico incremento de la dosis psicofarmacológica.

Las escuelas neurocientíficas están desarrollando alternativas más eficaces y veloces. Las terapias psico-corporales, cuentan con la ventaja de poder esquivar al pensamiento a través del acceso somático. Con el pensamiento es inútil pelear. Basta que se le diga que no piense en un elefante a rayas como una cebra, para que el pensamiento imponga esa imagen. La toma de conciencia de una sensación somática permite que la atención se separe del pensamiento y se conecte con lo sensorial. Estas escuelas suelen combinarse con prácticas de relajación a través de visualizaciones o de estimulación sensorial.

Las escuelas sensoriales cuentan con la herramienta de la desensibilización. Anestesiar la carga afectiva que rodea al pensamiento mágico permite quitarle el carácter compulsivo a la conducta. El problema es que no soluciona el problema de raíz, y la carga se monta en otro pensamiento mágico. Al igual que con las escuelas clásicas. Anestesiar sensorialmente es terapéuticamente parecido a medicar. El método Movimiento Ocular, Desensibilización y Reprocesamiento (EMDR), desarrollado por Dr. Francine Shapiro, está obteniendo mejores resultados; pero no los suficientes como para considerarlo efectivo con el espectro TOC. Parte de esta población se entrega al estado hipnótico que produce, permitiendo mayor integración inter hemisférica; pero en la mayoría aún persisten focos de acciones inevitables o compulsivas.

Desde el punto de vista del Tono planteado por Calibración del Tono Multinivel – Manejo de Trauma y Síntoma (MTC-STM), la falta de carga positiva hace que el pensamiento mágico esté revestido de tensión negativa (rumia, culpa, masoquismo, procrastinación, etc.). A través de la firmeza sensorial, el pensamiento es esquivado, su carga es equilibrada, y la tensión negativa pierde su intensidad. Al reducirse la carga negativa desaparece la necesidad de un nuevo pensamiento mágico. El pensamiento que siempre fue reconocido como irracional es liberado de su tensión que lo llevaba a la conducta compulsiva o involuntaria.