Desde la psicopatología, el pensamiento acelerado es llamado Taquipsiquia. Originalmente estuvo relacionado con la estructura obsesiva. En la clínica de hoy en día, se observa en proporción muy elevada de la población. Es vivido como una voz interna que insiste en dar vueltas sobre temas puntuales y fijos. Los que padecen de autoestima baja, tienen pensamientos que los degradan, culpándolos de ser poco queribles. Los que padecen de inseguridad tienen pensamientos constantes de alerta, deteniéndolos en sus acciones para repensarlos exageradamente. Viven desdoblados en dos, uno que culpa o alerta y el otro que baja la cabeza dándole la razón a esos pensamientos o proponiéndose vencerlos en el próximo round. En su vida cotidiana se los ve manteniendo soliloquios (“diálogo” consigo mismos, con leves movimientos de los labios y/o con la mirada perdida concentrados en una escena interna). A través de esta actividad ensayan cómo responderán la próxima vez que se encuentren con el episodio que los perturbó.

En mi práctica privada tuve casos en los que los pacientes me han dicho: “Escucho voces, me hablan todo el tiempo”. Escuchar voces, psiquiátricamente está ligado con la psicosis (locura). Para poder diferenciar el diagnóstico del paciente, era necesario averiguar si las voces que escuchaban provenían del exterior o del interior. Por suerte, la mayoría de las veces lo hacían del interior, dejando a un costado la posibilidad de tener frente a mí un paciente psiquiátrico. Que no estén locos no significa que sufran menos; implica que deteniendo el flujo cognitivo, la persona se estabiliza con mayor facilidad. Luego de tratarlos con mi técnica Calibración del Tono Multinivel – Manejo de Trauma y Síntoma (MTC-STM), los pacientes me decían: “No escucho nada ahora, todo es silencio; es muy muy raro” o “No sé si es bueno o no, pero ahora ya no me reprocho, estoy tranquilo” o “¿Y ahora con qué relleno este silencio?”. El alivio fue tan repentino y sencillo que se hallaban perdidos durante las primeras semanas. Mi respuesta a ellos fue: “Así como te acostumbraste a lo malo, ahora te toca acostumbrarte a lo sano; tan fácil como eso”. Todo es cuestión de costumbre; cuando alguien sufre de pensamiento acelerado, con el tiempo se acostumbra y lo toma como algo natural. Naturalizar la enfermedad es el peor enemigo de la Salud Mental.